Cinco refugios,
una misma altura.
Casas de piedra restauradas a mano entre los 1.000 y los 1.900 metros. Sin vecinos a la vista, con la chimenea siempre lista.
Bajamos de las nubes para recordar algo simple: que un techo de piedra, una lumbre y el silencio del monte bastan.
Restaurado, no construido
Recuperamos majadas y casas de pastor con sus muros originales. Cada refugio conserva la mano de quien lo levantó hace un siglo.
Donde termina la carretera
Elegimos cotas altas y accesos discretos. Lo que se pierde en comodidad se gana en cielo, en estrellas y en distancia.
Calor de verdad
Chimenea de leña, agua caliente de caldera y mantas de lana. El confort no es un termostato: es una lumbre encendida al llegar.
Baja de las nubes.
Sube al monte.
Dinos cuándo y cuántos sois. Te proponemos el refugio que mejor encaja con tu escapada y preparamos la chimenea para tu llegada.